“Comer y rascar, todo es empezar”. Antiguo refrán español.





 

Ramirana no estaba dormida
12.2009
 

foto1 Cuando a fines de 2004 se lanzó al mercado Ramirana, una de las marcas de Viña Ventisquero, se presentó como una línea de vinos refinados, básicamente destinados al público chileno. La idea era satisfacer con ellos –inicialmente sólo dos, y en dos segmentos de calidad– el gusto del paladar nacional, ese que busca la madurez golosa de la fruta, la presencia marcada de la madera y las acideces poco pronunciadas, ideales –en el caso de los tintos– para acompañar los asados domingueros que tanto nos gustan. Sin embargo, desde entonces mucha agua ha corrido bajo el puente de Ramirana, y en estos momentos tiene importantes cambios y noticias que comunicar.

Partiendo por el cambio de enólogo. Alejandro Galaz, que se hiciera conocido en la escena vitivinícola cuando trabajó en Viña Garcés Silva, es hoy el titular de Ramirana. Este profesional, que también trabaja codo a codo con el enólogo Felipe Tosso en otras líneas de Ventisquero (como en la elaboración del delicioso pinot noir Herú), tomó las riendas después de que Aurelio Montes del Campo dejara la empresa para trabajar en la viña de su familia. Galaz hizo un giro interesante en el estilo de los vinos de Ramirana, disminuyéndoles la madera y rescatando los sabores de la fruta con la idea de que muestren la personalidad de sus respectivos orígenes: de Lolol, los blancos, y del Maipo Costa, los tintos. Esto nace de su convencimiento de que actualmente, tanto en Chile como en el resto del mundo, los consumidores están prefiriendo cada vez más los vinos con menores graduaciones alcohólicas, y que expresen toda la personalidad del suelo de donde provienen.

foto1Galaz presentó sus últimas novedades en el restaurante WD, donde cada vino fue gratamente armonizado con platos preparados allí. Las mezclas blancas Gran Reserva Sauvignon Blanc-Gewürztraminer 2009 y Reserva Chardonnay–Sauvignon Blanc 2008) son las primeras criaturas auténticamente suyas entregadas al mercado, ya que los tintos que ha hecho para Ramirana todavía están en bodega. Probamos, eso sí, una muestra del Ramirana Prémium 2007, ensamblaje de Syrah (66%), Cabernet Sauvignon (22%) y Carmenère (12%), que, comparado con la cosecha 2005 (en 2006 no se elaboró), ya muestra claramente el cambio de mano. Para esta versión, Galaz modificó el porcentaje de sus componentes y también el uso de la madera (sólo el 38% estuvo en barricas nuevas), y el resultado es un vino equilibrado, elegante, con mucha expresión de fruta negra, pero también con una grata acidez. No se lo pierda tan pronto salga al mercado oficialmente.

Por su parte, ambos ensamblajes blancos sorprenden tanto por la singularidad de las variedades involucradas, como por la abundancia de aromas y sabores que despliegan en la copa. Son mezclas de gran personalidad, buena estructura y untuosidad, excelentes compañeros a la hora de comer. Su fruta proviene de la zona de Paredones, valle de Lolol, uno de los más recientes lugares costeros en sumarse a la ya exitosa oferta de vinos blancos que Chile está entregando al mundo. (H.N.)