A comienzos de año se pensaba que la crisis financiera internacional golpearía duro a Chile. Pero, a decir verdad, el impacto no se ha notado demasiado. Por lo menos en el mundo de la gastronomía y el vino, hubo hartas novedades durante el 2009, y mucho espíritu de seguir avanzando con creatividad y optimismo.
Un viaje a Puerto Varas nos permitió comprobar, una vez más, la vitalidad de la zona en materia de turismo y gastronomía. Cada año allí hay progresos evidentes. Esta vez conocimos el nuevo Gran Hotel Colonos del Sur, un establecimiento de siete pisos, de hermoso diseño, que cuenta con un restaurante de alta cocina, supervisado por la chef Pamela Fidalgo.
También pudimos comprobar que la ciudad de Santa Cruz, como cabeza de Colchagua, sigue mostrando pujanza en su desarrollo turístico y gastronómico. Las viñas del valle se esmeran en atraer a los amantes del vino, sobre todo extranjeros, y una persona como Carlos Cardoen, artífice de los progresos de la zona, no descuida la parte cultural del desarrollo, y continúa fomentando la creación de museos y actividades que preserven los valores de nuestra nacionalidad.
Valparaíso no se queda atrás. La vida gastronómica es cada vez más rica y variada allí.
El restaurante Pasta e Vino, premiado por nuestra asociación hace dos años, sigue a tablero vuelto. Aparte de él, ya hay varios locales que se destacan nítidamente por su oferta, entre ellos un renovado Turri, que ahora pone más su acento en una cocina de inspiración francesa. Pero los avances del puerto no sólo se manifiestan en los restaurantes. El sector hotelero está haciendo grandes aportes al desarrollo turístico en el formato de los hoteles-boutiques, como el Casa Higueras, que visitamos en abril, cuya base es una casa de estilo inglés de comienzos del siglo pasado, renovada con exquisito gusto.
Todo esto demuestra que, en iniciativas, las regiones se han mantenido activas, no obstante la crisis. Pero Santiago, como siempre, lidera el ritmo del crecimiento y la innovación en los sectores de la gastronomía y la hotelería. Este año abrió sus puertas en la capital el primer hotel W de Sudamérica, perteneciente a la cadena Starwood. Es un establecimiento que rompe todos los esquemas en diseño interior (sobre todo el de las habitaciones) y en servicio. No por nada su nombre viene de la interjección Wow! Pero también quiere destacarse por la excelencia de su gastronomía, y ya lo está demostrando a través de sus restaurantes NoSo y Terraza, supervisados por el célebre chef francés Jean-Paul Bondoux, y Osaka, que dirige el peruano Ciro Watanaba.
Otro restaurante de primer nivel inaugurado este año es el Armani, que se guía por el mismo concepto de elegante sencillez que la compañía del famoso diseñador italiano impone en todas sus emprendimientos.
Pero no todo es pura sofisticación en el buen comer. Durante 2009 también han crecido en Santiago las ofertas para públicos más diversos. El Patio Bellavista es todo un éxito como espacio gastronómico, cultural y turístico, especialmente entre los extranjeros. El Boulevard del Parque Arauco sigue expandiéndose con fuerza y variedad (hace unos meses se inauguró allí un restaurante muy recomendable, La Perla del Pacífico, y recientemente el Tanta del peruano Gastón Acurio). Y esta dinámica de crecimiento también se aprecia en el Mirador del Alto, del Mall Alto Las Condes, que no quiere quedarse atrás como centro comercial rico en alternativas para comer y pasarlo bien.
¿Y que ha pasado en el mundo del vino chileno en estos meses? Si bien la industria ha recibido un impacto fuerte por la disminución de las exportaciones y un dólar cada vez más depreciado, no ha dejado de mostrar sus novedades y iniciativas, ni de encantar al público y a los especialistas con sus variados productos.
Las ferias son, para este propósito de difusión y conocimiento, un medio ideal. A fines de agosto se realizó, en un enorme espacio del hotel W, la X Cata & Vino, la excelente muestra anual organizada por The Wine House. Luego, a un mes de distancia cada una, se sucedieron tres ferias más, todas de gran peso: la XV Vinos de Chile del hotel Plaza San Francisco; la II Vinos de Lujo, realizada por Patricio Tapia y Vinorama en los jardines del Grand Hyatt, y la XVII Gala del Vino de la Asociación Vinos de Chile, que esta vez ocupó el Parque Bicentenario.
Además, los periodistas especializados tuvimos la oportunidad de asistir, en estas últimas semanas, a valiosas degustaciones de vinos extranjeros, raramente obtenibles en nuestro país. Fueron organizadas separadamente por Viñedos Córpora, Viña Cono Sur, Hacienda Araucano y Bodegas O.Fournier, y en ellas participaron los destacados productores y enólogos franceses Nicolas Potel, Martin Prieur y François Lurton, y el español José Manuel Ortega Fournier.
Pero, a nuestro juicio, el acontecimiento vitivinícola del año –y lo destacamos en el artículo principal de esta edición– fue el lanzamiento en el Club de la Unión de Santiago de la serie Top Winemakers, diez vinos de alta gama, hechos por otros tantos enólogos chilenos, todos de gran trayectoria, y elaborados a partir de una misma uva base, de la variedad cabernet sauvignon, proveniente de un cuartel del Alto Maipo.
La idea de este notable y desafiante proyecto fue de Rafael Prieto, uno de los creadores de la Guía de Vinos de Chile. Le surgió hace tres años mientras cataba unos vinos prémium para esta publicación junto a un panel de expertos. Y el objetivo de la iniciativa fue claro desde un comienzo: celebrar en 2010 el Bicentenario de la patria con una serie excepcional de vinos que reflejara lo mejor de nuestra vitivinicultura. ¡Y vaya que se logró!
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