“El explicito y voluntarioso elogio de la creatividad acaba produciendo más cretinos que creadores, porque es un error colosal pensar que la creatividad se encuentra en la radicalidad”. Santi Santamaría (1975 --), cocinero catalán, propietario del restaurante “Can Fabes”.





 

Los avances del pinot noir chileno
Por Harriet Nahrwold

4.2010

 

foto1Todavía con algo de temor por las posibles réplicas del terremoto, asistimos en Viña Aquitania, en los faldeos de la cordillera de Santiago, al lanzamiento del flamante Pinot Noir Sol de Sol 2008. Se trata de la segunda versión de este pinot sureño –y la primera que se comercializa oficialmente– elaborado por Felipe de Solminihac con uvas cultivadas en Traiguén. La historia de cómo este enólogo incursionó en una de las zonas más australes y frías para el cultivo de la vid, es bien conocida, sobre todo en relación al exitoso chardonnay de la misma marca. Tanto así, que a estas alturas se ha convertido en todo un emblema de lo que es posible lograr en Chile cuando los vinos expresan el verdadero carácter de su origen.

Traiguén (Región de la Araucanía) está a unos 650 kilómetros de Santiago, distancia que las uvas tiene que viajar cada año para someterse a los procesos de vinificación, ya que en la zona no existen bodegas que puedan prestar estos servicios. Hasta el 2002, la región ni siquiera tenía Denominación de Origen ni zonificación, por lo que De Solminihac debió también preocuparse de conseguir que el valle del Malleco y el área de Traiguén fueran agregados al mapa vitivinícola de Chile.

foto1La frontera sur del pinot noir chileno
La viticultura no es fácil en esta región: las parras se ven sometidas a condiciones climáticas mucho más duras que las que deben enfrentar en la cálida y tradicional zona central. Los inviernos son fríos y tremendamente lluviosos, incluso con nevadas ocasionales. En los veranos se hace necesario regar debido a que las temperaturas se elevan bastante y soplan vientos frescos y secantes que estimulan la evaporación en las plantas y el suelo. Estos son de una arcilla pesada, de origen volcánico, con afloramientos de tosca difíciles de penetrar. Los rendimientos son naturalmente escasos, y los ciclos vegetativos, mucho más largos, por lo que podría ocurrir que en un verano fresco y lluvioso, como el de esta temporada, la uva no logre la madurez ni la calidad que De Solminihac busca para sacar adelante su añada de pinot noir.

La versión 2008 de este vino es de vivo color cereza. En la nariz despliega los característicos aromas de guindas ácidas de la variedad con algo de tierra húmeda. Presenta una madera fina y notas ahumadas en el fondo. En la boca muestra un cuerpo liviano y entrega una rica y persistente acidez, casi cítrica, con gran expresión de guindas y cerezas, así como taninos bien redondos. Es un vino sumamente elegante, que seguramente tendrá mucho que contarnos en algunos años más con los aportes que reciba de su guarda en botella.

foto1Los asesores franceses
El lanzamiento del pinot noir Sol de Sol nos parece especialmente interesante, ya que pone de relieve, una vez más, los esfuerzos que la industria vitivinícola nacional está haciendo en relación a esta variedad, una de las que más marca la diferencia entre el Nuevo y el Viejo Mundo. De ahí que también valoremos la presencia de los importantes enólogos y viñateros ligados a esta variedad que nos visitaron a fines de 2009. Ellos nos mostraron generosamente tanto lo que están haciendo en Chile –en calidad de asesores– como lo que producen en su Francia natal.

Un viejo conocido en Chile en relación al pinot noir es Martin Prieur. No sólo lleva diez años asesorando a Viña Cono Sur, sino que también ha acogido en Francia a varios jóvenes enólogos chilenos que van a hacer allá sus primeras experiencias importantes. En su última visita a nuestro país hizo una verdadera clase magistral acerca de la compleja subdivisión predial de la Borgoña y cómo influyen los suelos en la calidad de los vinos. A pesar de una afonía que padecía en el momento de su charla, todo lo que dijo Prieur resultó un gran aporte para comprender algo más de la maraña de categorías, orígenes y denominaciones, tan propia del sistema de clasificaciones francés.

Y no lo hizo en seco: este encantador viñatero y enólogo presentó ocho ejemplares salidos de algunas de las 21 hectáreas y 22 denominaciones que conforman Domaine Jacques Prieur, la propiedad familiar que desde fines del siglo XVIII posee en Meursault en la Cote-d’Or. Fueron cinco pinot noir y tres chardonnay (servidos, cosa curiosamente coherente, en ese orden), y hubo desde simples Monopole hasta un Grand Cru, pasando por los 1er Cru Monopole y los 1er Cru a secas, todos de la cosecha 2007. Las calidades (y los precios: entre US$ 25 y US$ 180) están ciertamente dados por los suelos (según sean estos calcáreos, arenosos o con contenido de arcilla), pero en cada rango se percibe el inconfundible estilo de los vinos del Viejo Mundo: elegantes, florales, con una fruta fina pero no demasiado exuberante, y que van mostrándose de a poco en la copa. Un verdadero placer.

foto1La degustación incluyó, cómo no, los vinos de más alta gama de Cono Sur, los Ocio Pinot Noir 2007 y 2008, y el 20 Barrels Limited Edition Chardonnay 2008. El enólogo jefe de la viña, Adolfo Hurtado, relató con mucho orgullo cómo ha sido su proceso de aprendizaje. Aunque suene a perogrullada, cuenta que su primera visita a la Borgoña le bastó para comprender a cabalidad que el pinot no es un cabernet. Y allí también entendió que con esta variedad todo debía ser más delicado: el trabajo en el viñedo y en la bodega (incluyendo remontajes menores a fin de no extraer más de la cuenta), y el uso de la madera, que debía ser más sutil para no tapar la finura del vino. Los dos Ocio que probamos, que significan la culminación de una década de trabajo en el tema, así lo demuestran.  

El Ocio Pinot Noir 2007 presenta mucha fruta, guinda y frutilla, con notas de tierra y toque florales. En la boca muestra su rica acidez y replica los sabores de guinda y de hojas húmedas. En la misma línea, pero tal vez algo más elegante y fino, con una acidez más sutil y taninos más firmes, es el Ocio 2008, que a esas alturas sólo tenía cuatro meses en botella. Toda una promesa, producto de una temporada algo más fría que la anterior. La uva para Ocio procede de Casablanca (60% del fundo El Triángulo y 25% del sector de Lo Ovalle) y de Leyda (15%), y se transporta hasta la bodega de Chimbarongo en camiones refrigerados, donde inicia el proceso vinificación que concluye con la fermentación, previa molienda hecha con los pies.

foto1Nicolas Potel en Viñedos Córpora
Para su proyecto de pinot noir, Viñedos Córpora Family Estates ha apostado fuerte por el Biobío, uno de nuestros valles vitivinícolas más australes. Así lo señaló Jorge Goles, el gerente general de este grupo de bodegas, en un encuentro con la prensa especializada. Sus consultores extranjeros son el enólogo franco-canadiense Pascal Marchant y el enólogo francés Nicolas Potel, que hace unos meses se sumó al conglomerado.

Potel es un tipo joven con una larga historia familiar vinculada a la vitivinicultura, y un apasionado por su Borgoña natal, donde es dueño de Domain Potel, en Beaune. Allá cultiva las uvas para sus vinos chardonnay y pinot noir de manera biodinámica, ya que, en su opinión, así obtiene la mejor expresión de su terroir.

Tanto Potel como Marchant dicen estar entusiasmados con el potencial de los suelos del sur de Chile, y están trabajando para producir grandes vinos allí. El proceso ha sido largo e involucró profundos cambios, tanto en la forma de cultivar las parras como en la elaboración de los vinos. Fundamental en esto ha sido la introducción de clones de pinot noir traídos de Francia y cultivados en el vivero de la viña a fin de contar con un material genético auténticamente borgoñón. Y ha valido la pena, puesto que el año pasado, ocho vinos de Córpora recibieron, por primera vez, calificaciones que están sobre los 90 puntos.

foto1Junto con mostrar los vinos que Potel elabora en su propiedad francesa, Viñedos Córpora dio a degustar algunos de sus pinot: Agustinos Gran Reserva 2008, Porta Gran Reserva 2008, Oda Veranda 2008 y el estupendo y complejo Veranda Grand Cuvée Millerandage 2007.