“El explicito y voluntarioso elogio de la creatividad acaba produciendo más cretinos que creadores, porque es un error colosal pensar que la creatividad se encuentra en la radicalidad”. Santi Santamaría (1975 --), cocinero catalán, propietario del restaurante “Can Fabes”.





 

Los Single Vineyards de De Martino
Por Harriet Nahrwold

10.2009

 

foto1 Cuando le pregunté a Marcelo Retamal, enólogo jefe de Viña De Martino, si en su opinión había algún elemento que fuera común a los ocho Single Vineyards que elabora para esta bodega, me contestó algo que a primera vista podría sorprender: todos estaban asociados a algún tipo de roca. De algún modo, yo esperaba que me dijera que el denominador común de los vinos de esta línea –obtenidos de uvas que se cultivan en rincones muy diferentes, entre el Limarí y el Maule– estaba en algunos tipos de arcillas. Pero Retamal fue enfático en decir que todos se relacionan con las piedras. Sean de cantos redondos o angulares, de rocas jóvenes o muy antiguas, lo importante para empezar a pensar en vinos de alguna calidad es, según él, que en el perfil de suelos haya una cantidad de rocas de algún tipo.

La respuesta, por lo demás, no debería extrañar, sobre todo si proviene de un enólogo “mateo” como Retamal, que ha dedicado buena parte de su vida laboral a investigar y estudiar los suelos, tanto aquellos de los que provienen los más grandes vinos del mundo como los que tenemos en casa. Y ya sabemos que ellos no se gestan precisamente en suelos profundos, ricos y fértiles, sino en los más pobres y pedregosos. Con esto en mente, Retamal se convirtió en un incansable viajero, el primer y más auténtico cazador de terroirs de Chile. Hace once años que viene hurgando en nuestros valles vitivinícolas, buscando terruños con buenos potenciales, ojalá con parras añosas, de los que obtener vinos con personalidades únicas como las que transmiten estos Single Vineyards.

foto1Específicamente en el Maule, Retamal fue uno de los precursores en detectar el potencial de la zona. No por nada, de allá provienen nada menos que tres de los integrantes de esta estupenda línea, tal vez los más personales: el recio y sabroso carignan El León, el cabernet sauvignon Cancha Alegre, que sorprende por venir nada menos que de Cauquenes y por tener una expresión notable de la cepa, y el impetuoso Limávida Old Bushes, una mezcla natural de variedades, plantadas tal cual hace más de 90 años.

Luego Retamal partió hacia el norte, donde fue pionero en visualizar las bondades de los suelos con contenido calcáreo de la región de Talinai, en Limarí, ideales para darle un nuevo aire al hasta entonces algo cansado chardonnay. Su primer Quebrada Seca dejó a muchos “rallando la papa” por su mineralidad y frescor. La versión 2008 (que se sirvió decantada en la cata que hicimos de la línea), deja clarísimo porqué otros enólogos no tardaron en seguirle las pisadas. Tanto así, que hoy Limarí es sinónimo seguro de calidad en esta variedad. Y del norte también está por venir un syrah de altura, al que habrá que estar atentos cuando aparezca, porque seguramente será toda una novedad.

De Cachapoal es el exquisito y complejo Las Cruces Old Bushes, que se compone principalmente de malbec y carmenère, además de otras variedades no identificadas; y de Colchagua, el gustoso y mineral syrah de esta línea. De Casablanca proviene el elegante y fino sauvignon blanc Parcela 5, y de los viñedos propios que están en Isla de Maipo, el carmenère Alto de Piedra, un vino fresco y jugoso, que no teme en expresar a la perfección la tipicidad de la variedad, incluso sus notas un poco herbáceas.

foto1A todos ellos se sumará próximamente Parcela El Mariscal, que si bien estará etiquetado como Single Vineyard, tendrá otro precio. Se trata de un cabernet sauvignon de calidad superior, un ejemplo clásico de la elegancia, la fruta y la estructura que es capaz de desplegar esta variedad cuando proviene del Alto Maipo (Puente Alto en este caso). Este vino se elaboró en 2007 como un homenaje a los 75 años que próximamente cumplirá Viña De Martino, y de él se envasaron sólo 6.000 botellas de tamaño Magnum. Para no perdérselo tan pronto esté disponible.

La interesante degustación que realizamos junto a Eduardo Jordán, la mano derecha de Retamal en De Martino, involucró las cosechas anteriores de cada uno de los Single Vineyards, así como las que están saliendo recién al mercado. Más que hacer una descripción técnica de cada uno de ellos (por lo demás, están en www.demartino.cl), déjeme contarle que al probar los vinos y sus diferentes añadas lo que más me fascina es la posibilidad de seguirle la pista a la evolución enológica que se va expresando en ellos. Y que es el reflejo de la propia evolución que Marcelo ha hecho como enólogo. Porque él es un tipo de una honestidad que desarma, no sólo cuando cuenta de su proceso de pesquisa de viñedos, sino también de la búsqueda de un estilo de vinos que le acomode a él más que al mercado, y que en cierta forma también expresa los vaivenes de toda nuestra industria: sobremadureces y grandes concentraciones primero, y ahora la persecución de la elegancia y el refinamiento a través de vinos más lineales que redondos. Y ello involucra riesgos, porque dar con la necesaria sintonía fina para conseguir lo que se busca, toma su tiempo y no está siempre exento de fallas.

Claro que después de haber vinificado más de 350 lotes de uvas, provenientes de igual número de viñedos, obteniendo igual cantidad de líquidos asociados a un determinado paisaje, Retamal considera que ya sabe algo más: con sólo mirar la morfología, la forma de un lugar, es capaz de reconocer lo que los viñedos pueden dar. Así y todo, no ceja en sus búsquedas, porque piensa que todavía hay lugares que podrían resultar sorprendentes, sobre todo, en la alta cordillera.

(Fotografías de Enrique Rivera)